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Voleyball

Prisilla pensó en retirarse del voleibol unos años atrás.

Retirarse del juego pasó en algún momento por la cabeza de la capitana de la selección.

Prisilla Rivera, así comienza la conversación. “Brens”, precisa ella para que yo no deje escapar su segundo apellido.

Así de sencilla es la atacante de las Reinas del Caribe, Prisilla Altagracia Rivera Brens, esa jugadora que está cerca del retiro.

Y marcharse de la selección, precisamente le coaqueteó unos años atrás. La número 14 del equipo nacional fue salvada por su pareja sentimental y el director del proyecto de Selecciones Nacionales Femeninas, Cristóbal Marte.

Ella es la única jugadora que prevalece desde los Juegos Panamericanos de 2003 (y un poquito más atrás), lo mismo que su compañera de equipo Annerys Valdez.

¿Te pasó eso en algún momento retirarte? “Sí claro. Y yo estoy aquí todavía por mi pareja Emilio José Morales Paniagua. Y por Cristóbal, claro que sí. Me pasó porque hay veces, no todo atleta se mantiene todo el tiempo en la cúspide. Hubo un momento que yo tuve un bajón y yo hacía tolo lo que estaba en mis manos para volver a subir, pero no podía”, dice. Eso ocurriría hace unos “cuatro o cinco años”.

En realidad, la conversación con ella llevaba otros fines, pero hablar de su retiro congeló el momento.

“Es muy raro esto que te voy a decir, porque tú de mi boca nunca lo has escuchado”, continúa. “Yo le decía -a su pareja- ‘pa, pero es que yo siento que yo no puedo’, le dije la primera vez y él no me respondió. Entonces, dije, está ignorándome”. Después de eso transcurrió como una semana por lo que “estaba muy molesta, incluso me puse a llorar, porque sentía que intentaba arrancar y no podía”.

Una vez más le dijo a su pareja “no puedo”. En ese punto se le aguaron los ojos. Luego él se paró y le dijo, “que tú no qué. Si hay una cosa que tú me has enseñado es que el no puedo no existe en ti”.

Llegó la respuesta de Rivera: “Es que yo estoy intentando”, señala. Y aquí se abrió un pequeño intercambio.

Él: “¿Tú estás segura que estás intentando, no consideras que tú estás muy acomodada?”

Prisilla: ¿Que tú me estás diciendo?

Él: Tú no estás haciendo todo lo que tú tienes que hacer. ¿Dónde está la Prisilla que se criticaba a sí misma y que se exigía, que yo dejé de verla?.

Y ella concluye: “Es importante tener una persona que te aterrice al lado de ti”.

Si se hubiera retirado no gana el oro de Lima 2019, del Norceca frente a EE.UU., no fuera a Tokio 2020 y menos fuera la abanderada.Cocinera, la dura del dominó

Limpiar, cocinar o lavar, tres quehaceres del hogar que ella ejecuta, excepto la tercera “porque la máquina es la que lava”.

Pero de las tres, elige cocinar. “Me gusta mucho” y en especial el sancocho. ¿Y te queda nítido?

“Yo soy la mejor. Se me da muy bien el sancocho y las pastas. Se me da muy bien cocinar.

Fuera de la cocina, otro pasatiempo es un juego de mesa, en el que se considera que es “la mejor jugando dominó”.

Todo comenzó con una visita de sus amigos a casa de su pareja, se abrió el dómino y de ahí para allá, todos los viernes hay un dómino. “Obviamente que no puedo estar todos los viernes, pero los que tengo oportunidad, voy. Se dan buenísimo los juegos. Mi frente es mi pareja.

¿Y sueles ganar? Claro. Eso no tiene que preguntármelo. Todo lo que yo hago, lo hago bien. Si no, no.

¿Incluso jugar voleibol? Bromeo.

Y ella responde: “¿Oh?, para muestra un botón”.

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